En la tarde noche del pasado martes, fuimos muchos los que tuvimos la oportunidad de asistir a la toma de posesión del nuevo párroco de la de los Cuatro Evangelistas.
Quizás yo no fuera consciente de la realidad, pero cuando llegué a la Iglesia de San Marcos y vi el templo lleno a rebosar, con las puertas abiertas de par en par para dar cabida a tantas personas allí congregadas, pensé que los jerezanos o somos unos noveleros o nos gusta ser protagonistas o testigos de las grandes ocasiones y más si son gratis.
En San Marcos no tocaba ninguna banda de renombre, ni venía ninguna persona mediática a pronunciar una charla motivacional. En San Marcos se celebraba una Eucaristía oficiada por el Sr. Obispo para llevar a cabo la acogida parroquial de D. Carlos Redondo, sacerdote valenciano de 41 años.
Valorando el importante componente social que naturalmente enmarcaba esta cita, y transcurridas unas horas tras la celebración, llegaba el momento de reflexionar sobre todo lo visto y oído. De esta forma llegué a una doble y esperanzadora conclusión.
Por un lado pensé que es evidente que los incentivos son necesarios para que nos acerquemos a la iglesia, posiblemente porque estamos deseosos de escuchar cosas nuevas que nos acerquen más a lo trascendente.
Por otro lado no se me escapaba que en estos acontecimientos queda patente que la unión hace la fuerza, en San Marcos nos congregamos toda la Comunidad Parroquial, con toda su diversidad pero sin distinciones, sin prejuicios y sin intereses propios. Todos teníamos un único fin, despedir a nuestro querido D. Antonio y dar la bienvenida a nuestro nuevo párroco.
Y así salió. Un acto participativo, emotivo y me atrevería a decir que hasta popular, tal y como quedó patente al finalizar la misa y a juzgar por el gran número de felicitaciones y buenos deseos que recibió D. Carlos.
No lo olvidemos, todos juntos vivimos un gran día para el futuro de la Parroquia de Los Cuatro Evangelistas de Jerez. Que cunda el ejemplo.