Hoy es día de dar las gracias a ese Dios que se hizo hombre, murió en la cruz y resucitó al tercer día para llenarnos de esperanza.

Nuestra hermandad ha vivido con intensidad esta Cuaresma y esta Semana Santa  y sus hermanos han demostrado, una vez más, el amor que le tienen al Señor de Penas y a María Santísima del Desconsuelo. Hemos asistido masivamente al Septenario, a la Función Principal de Instituto, al traslado del Señor, a la salida procesional inundando Jerez de capirotes rojos…

Y quiero dar las gracias a todas esas personas que han hecho posible que este testimonio cristiano haya llegado a tantos que necesitan tanto conocer el mensaje de Cristo.

Pienso en primer lugar en el equipo de Mayordomía que tantas horas le roban al sueño para que todo esté a punto.

Pienso en los jóvenes, orgullo de esta hermandad, que han participado en los actos, han  visitado a ancianos,  han ayudado a dar de comer a los necesitados, han  recogido alimentos, han acompañado a hermandades….

Pienso en el equipo de dirección de cofradía que tan brillantemente ha puesto en la calle más de 800 personas con orden y seriedad, fruto de horas de trabajo y minuciosa organización.

Pienso en los sacerdotes Pedro, Antonio, Ricardo y Jorge y en el arzobispo D. Juan,  que han predicado los diferentes cultos y  que, con sus palabras,  nos han avivado nuestro compromiso cristiano.

Pienso en los componentes del coro juvenil de Santiago, de la coral San Dionisio, de todas las personas que con sus voces nos han ayudado a acercarnos más a Dios..

Pienso en todas esas personas (hermanas en su mayoría) que han colaborado en el orden, limpieza y puesta a punto de la iglesia, de nuestros enseres. Que han cortado y elaborado túnicas y las han repartido. Que han estado en las mesas y  en donde la hermandad les ha pedido su presencia.

Pienso en las camareras, especialmente en Mercedes que cumple ya 50 años al servicio del Señor de las Penas por seguir derrochando cariño un año más. En José Carlos que con tanto primor viste a nuestra Virgen y que siempre acude con su voz y con su arte cuando la hermandad lo necesita.

Pienso en el grupo de chavales que, de forma desinteresada, han participado como acólitos en los diferentes actos y procesiones.

Pienso en Toni García Falla que, a pesar del accidente sufrido en su rostro, fue capaz de terminar la restauración de la Cruz de Guía y faroles y completar el juego que con tanto orgullo estrenamos el Martes Santo.

Pienso en nuestros amigos  de la Peña La Buena Gente que tan buenos momentos nos brindan cada año en los diferentes actos que organizan en honor de la Saeta y que este año han compartido tan especialmente con nosotros.

Pienso en todos los hermanos que han participado y ayudado de forma anónima en diferentes cometidos como Julián, Manolo, Juan….. y muchos más que no podría nombrar…

Pienso en nuestros capataces y costaleros ya que por diversas causas este 2018 ha sido un año difícil, por la pertinaz lluvia que ha obligado a realizar pocos ensayos, por la realización de cambios técnicos y por distintos problemas sobrevenidos, habiendo ocasionado a la hermandad un mayor sufrimiento para llegar a San Mateo. Este año la hermandad, fiel reflejo de la vida, ha sido protagonista de esa doble cara de la misma moneda; hemos disfrutado con el discurrir de nuestros pasos por las calles de Jerez, aunque a veces nos ha tocado sufrir y enfrentarnos a la sensación de frustración y de impotencia. Sin embargo, por encima de todas las dificultades ha surgido el verdadero espíritu de hermandad con bellas estampas de costaleros de ambos pasos arrimando el hombro cuando hizo falta para ayudar al que más lo necesitaba. Es precisamente en esos momentos de fatiga y angustia cuando brotan las más bellas palabras, gestos y sentimientos, destacando aquellos valores que siempre hemos considerado para nuestros hermanos: la humildad, solidaridad, sacrificio, comprensión y perdón han surgido espontáneamente del corazón de todos, pero sobre todo hemos sentido la alegría de formar parte de esta cofradía. Estoy seguro que la Virgen del Desconsuelo y el Señor de Las Penas se sentirán orgullosos de ser los Titulares de esta hermandad y el centro de nuestras devociones fundamentalmente si nuestra actitud nos orienta a conseguir las mejoras necesarias y las metas que nos propongamos, regalándonos el año que viene, a buen seguro, un Martes Santo espléndido.

Y pienso en todos vosotros, hermanos de esta cofradía que hacéis posible que con vuestro ejemplo y entrega demos un verdadero testimonio cristiano y ayudemos a hacer mejor este mundo conociendo a Cristo.

Muchas gracias a todos.